Nuestra vida está impregnada de la presencia de Dios vivo. Participamos continuamente de la oración de Cristo a través de la Eucaristía y la Liturgia de las Horas prolongándola a lo largo del día en las diferentes actividades comunitarias.
Nuestro principal trabajo es la confección de escapularios para fomentar la devoción, el amor y la imitación de las virtudes de María, Hermana y Madre nuestra. Otros trabajos que realizamos son: ornamentos litúrgicos, iconos y dulces.
San José patrono de nuestro Monasterio, nos enseña a realizar el trabajo en ambiente de recogimiento, oración y silencio.
Como parte fundamental de nuestra vida esta el crecimiento humano, espiritual e intelectual favoreciéndolo con el desarrollo de los talentos personales en la formación integral a fin de alcanzar una armonía personal y comunitaria. Así toda nuestra vida está al servicio de nuestra amada madre Iglesia.