Nuestra comunidad se esfuerza por vivir intensamente el carisma teresiano, en un clima de soledad y silencio, que favorezca su vida contemplativa al servicio de la Iglesia y de la humanidad entera.
La soledad y el silencio se equilibran con los momentos de oración litúrgica y las alegres recreaciones - tan típicamente teresianas - la sencillez y el trabajo, con el estudio y la formación intelectual y espiritual.