Nuestra jornada se inicia a las 4.50 a.m.. Después de la oración litúrgica, del encuentro personal con el Señor en la oración y la Eucaristía; se alternan con gran equilibrio, los momentos de oración personal y comunitaria con el estudio, el trabajo y la recreación, maravillosa oportunidad para el compartir fraterno.
La fuente principal de trabajo la constituye la elaboración de ornamentos y todo lo relacionado con el culto. También se confeccionan camisas de dormir, escapularios y cuadros en óleo de acuerdo con la petición de los interesados.
Con el fin de hacer de nuestro Carmelo una verdadera “Casa de oración”, cuidamos de manera especial nuestro silencio interior y exterior y tenemos abiertas nuestras puertas para que nuestros amigos, familiares y vecinos, si lo desean, puedan participar de las celebraciones litúrgicas diarias y de las grandes fiestas que nos ofrece la Iglesia.