Trabajamos por ser, desde nuestra vida orante y fraterna, vivo testimonio del amor de Cristo para los hombres, y una efectiva ayuda para quienes se acercan en busca de consejo y de oración; muy particularmente para los Pastores que siempre han encontrado en ella un apoyo espiritual para su misión apostólica.
Nuestra vida fraterna se caracteriza por la sencillez, la espontaneidad, el respeto en las relaciones mutuas y la alegría que brota del esfuerzo constante para dejar que el Señor viva de verdad en nosotras y entre nosotras.
Como el monasterio está situado en un hermoso lugar de la ciudad, podemos disfrutar del silencio del ambiente y de la belleza de la naturaleza y dar la oportunidad a quienes necesiten y deseen tener unos días fuertes de encuentro con el Señor, en el lugar que la comunidad ha destinado para ello, con la posibilidad de seguir toda la oración litúrgica de la comunidad.