Movida por el celo misionero de nuestra Santa Madre Teresa de Jesús, la Asociación aceptó la invitación a fundar un Carmelo en Costa de Marfil, África Occidental. Dado que se requerían ocho hermanas para la fundación, se decidió que fueran de diferentes monasterios y se las preparó para la misión conviviendo por tres meses en un lugar de Antioquia con características climáticas muy semejantes a las de Grand Bassam donde se llevaría a cabo la fundación.
En 1990 tres hermanas viajaron a Costa de Marfil para ultimar la fundación que se haría en Vitré. Las acogió el Obispo de la Diócesis, Monseñor Akichí quien paternalmente las alojó en su casa por más de un año. En 1991 viajaron las otras cinco misioneras a fin de conformar el nuevo Carmelo contemplativo de la Asociación Santa María del Monte Carmelo en tierras africanas.
Desde un principio las hermanas comenzaron un proceso de inculturación adoptando la lengua oficial del país, el francés, asumiendo el estilo de liturgia del lugar, sus danzas, el tan tan, el corá, instrumento musical autóctono, y aprendiendo todo aquello que les sería de ayuda para atraer vocaciones.
Rápidamente se ganaron el cariño no solo de los católicos de Vitré, sino incluso de los musulmanes, que tienen su mezquita muy cerca del Carmelo. Poco a poco se han ido convirtiendo en un centro de irradiación y al mismo tiempo de atracción para muchos sacerdotes, religiosos y religiosas que acuden allá para hacer en su hospedería ejercicios espirituales, cursos, etc.
Las vocaciones no tardaron en llegar. Curiosamente la primera fue una brasilera morena a la que han seguido varias jóvenes ivorianas y actualmente tienen varias hermanas en formación de manera que poco a poco el monasterio se ha ido africanizando.