Llamadas por vocación a una misteriosa unión con Dios, viviendo en amistad con Cristo y en intimidad con la Bienaventurada Virgen María; la oración es el centro e ideal de nuestra vida, la Palabra de Dios acogida en el entendimiento y en el corazón, la Eucaristía como fuente y cima de la vida comunitaria, signo de unidad y vinculo de comunión en Cristo, la Liturgia prolonga en los diversos momentos del día la alabanza, la acción de gracias y la súplica al Padre por la salvación del mundo.
Ya toda me entregué y di y de tal suerte he trocado, que es mi amado para mí, y yo soy para mi amado.